CALIDAD EN TIEMPOS DE CRISIS: La formación como alternativa

Empresa

Autor: Juan Carlos Rodriguez S.

La sociedad se enfrenta a diversos retos para mantener la calidad de los productos y servicios en medio de un contexto altamente cambiante, volátil y, por supuesto, con una constante incertidumbre; incluso es palpitante en el quehacer diario, en las ideas, en los temores, en los objetivos, estrategias y relaciones inter e intra organizacionales. Es toda una complejidad que envuelve las relaciones humanas y sus modos de producción social, lo cual requiere de un máximo esfuerzo creativo para hacerle frente y transformarla a favor de los intereses de la organización y el bienestar del entorno que le hace crecer.

El derecho de las personas a disponer de bienes y servicios de calidad está establecido en la Ley del sistema venezolano para la calidad. El incumplimiento y desconocimiento de los términos de la ley por parte de las organizaciones productoras de bienes y servicios, tiene un impacto negativo en el bienestar de la sociedad, pues ocasiona efectos adversos sobre la salud, la seguridad y el ambiente, desmejorando la calidad de vida de la población. Es por ello que más aún debemos cuidar la calidad en los productos y servicios necesarios para las actividades cotidianas, tales son los casos de los servicios de: transporte público, salud, alimentos, bancarios, telecomunicaciones y servicios públicos en general, quienes en todo momento deben prestar un trato adecuado al público, puntualidad, diligencia, aciertos, promociones especiales y comodidades en general que favorece la calidad de vida de la población.

Asimismo, los daños y perjuicios ocasionados por la carencia de prácticas de calidad no sólo afectan la seguridad integral del ser humano y gastos adicionales a los consumidores, sino que también ponen en riesgo la vida de las empresas. Por ejemplo, la elaboración de productos defectuosos o de mala calidad aumenta los costos de producción debido al incremento de los tiempos de procesamiento, horas de trabajo invertidas y los costos por reproceso, lo cual se convierte en pérdida de clientes y dinero, afectando la rentabilidad del negocio.

En este sentido, se requieren de estrictos controles para garantizar el cumplimiento de las características y parámetros de calidad, las regulaciones de ley, la funcionabilidad y la protección de la seguridad e inversión del consumidor. Adicionalmente, se necesita implementar una rectificación o redefinición en la forma de gestión de los procesos productivos con el fin de lograr productos y servicios de calidad para aumentar la calidad.

Es por ello que la formación, actualización y desarrollo permanente del talento humano se convierte en pieza clave de la organización para hacer frente a estos desafíos de calidad en los productos y servicios que se ofrecen. La inversión en el desarrollo de las competencias genéricas y específicas del talento humano de la organización es la alternativa que hará posible que las debilidades por omisión, desconocimiento o impericia profesional que ocasionan la pérdida en la calidad de los productos y servicios, sean abordadas cuidadosamente y canalizadas profesionalmente para convertirlas en fortalezas y soluciones que aporten valor al negocio y al cliente. Las alternativas y soluciones están ante nosotros, solo se requiere tomar la decisión acertada y a tiempo. El siglo XXI avanza aceleradamente y las tecnologías hacen posible la formación del talento humano desde diversos espacios, lugares, horarios, con una flexibilidad inimaginable, donde se aprovechan recursos materiales y humanos sin fronteras. El futuro es hoy, digamos si al TALENTUM. 

Noticias Similares

Comunícate con nosotros