Inserción laboral de las personas con discapacidad y su talento

Promociones

Autor: Lorena Piñero

Las personas con discapacidad son aquellas con incapacidades físicas o mentales. Entre las discapacidades o minusvalías físicas más comunes se encuentran la ceguera, la sordera y la parálisis, mientras que entre las mentales se encuentran el autismo y los efectos del síndrome de Down, entre otras. Las discapacidades pueden revestir diferentes grados. Así, entre dos personas con el síndrome de Down, una puede estar muy limitada en términos de actividad, mientras que la otra (sólo ligeramente afectada) puede ser capaz de realizar un trabajo y ser casi autosuficiente.

Los discapacitados a veces tienen dificultad para ciertas actividades consideradas por otras personas como totalmente normales, como viajar en transporte público, subir escaleras o incluso utilizar ciertos electrodomésticos. Sin embargo, el mayor reto para los discapacitados ha sido convencer a la sociedad de que no son una clase aparte. Históricamente han sido compadecidos, ignorados, denigrados e incluso ocultados en instituciones.

Hasta la segunda mitad del siglo XX fue difícil que la sociedad reconociera que los discapacitados (aparte de su defecto específico) tenían las mismas capacidades, necesidades e intereses que el resto de la población; por ello seguía existiendo un trato discriminatorio en aspectos importantes de la vida. Había empresarios que se resistían a dar trabajo o promocionar a personas con discapacidad, propietarios que se negaban a alquilarles sus casas y tribunales que a veces privaban a las personas con discapacidad de derechos básicos como los de custodia de los hijos. En las últimas décadas esta situación ha ido mejorando gracias a cambios en la legislación, a la actitud de la población y a la lucha de las personas con discapacidad por sus derechos como ciudadanos e individuos productivos.

Las personas con discapacidad, en el ejercicio de sus derechos, han luchado por establecer los siguientes principios: ser evaluados por sus méritos personales, no por ideas estereotipadas sobre discapacidades; conseguir que la sociedad realice cambios que les permitan participar con más facilidad en la vida empresarial y social (facilitar el acceso con sillas de ruedas al transporte público, a edificios y a espectáculos) y finalmente y, en la medida de lo posible, integrarse con la población capacitada.

El movimiento a favor de los derechos de las personas con discapacidad ha encontrado una cierta oposición en grupos que consideran un coste prohibitivo realizar los cambios necesarios. Además, la ausencia de instalaciones que facilitarían la integración de las personas con discapacidad en la vida pública es utilizada a veces por las personas capacitadas como excusa para ignorar este tema.

En la década de los años 70, las Naciones Unidas deciden en Asamblea General realizar acciones dirigidas a la Integración Social mediante una serie de proclamas y declaraciones con el objetivo de lograr “igualdad” y “plena participación” de las personas con discapacidad en la vida social y en su desarrollo.

Venezuela igualmente ha promulgado leyes para la Integración de las personas con discapacidad, se crearon consejos nacionales y regionales en algunos estados del país para la integración de estas personas con dificultades para poder vivir con oportunidades  en igualdad de condiciones que el resto de la población.

 

Conoce más sobre Lorena y su trabajo en la fundación Una Sonrisa de Dios  Email: unasdedios1@hotmail.com

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